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Excelentes razones para cocinar en familia

Excelentes razones para cocinar en familia una exquisita oportunidad de enseñar a tus hijos hábitos saludables y responsabilidad social.

Cocinar en familia, con niños y jóvenes, es una propuesta exquisita para que padres e hijos se diviertan realizando diferentes platos. Dejar que los pequeños prueben ser los chefs de la familia es a la vez es una gran oportunidad para fomentar de modo práctico los buenos hábitos alimenticios y el uso adecuado y responsable de los alimentos.

Las familias, como unidades básicas de la sociedad, son el lugar privilegiado para la educación, el lugar de crecimiento. En la familia encontramos seguridad y uno de los vínculos afectivos más poderosos. Así que es también el lugar donde podemos desarrollar actividades lúdicas y divertidas entre todos los miembros y donde podemos reflexionar sobre múltiples temas.

A través del diálogo, padres e hijos se conocen mejor, conocen sobre todo sus respectivas opiniones y su capacidad de verbalizar sentimientos.

Una de las actividades más enriquecedoras para realizar en familia es cocinar con los niños, ya que mientras juegan a elaborar deliciosas recetas aprenden y adquieren conocimientos:

Desde pequeños están en contacto con los alimentos y los hábitos de alimentación saludables.

  • Aprenden a ser autónomos.
  • Aprenden a ser creativos.
  • Aprenden a planificar, organizar y elaborar.
  • Aprenden a divertirse de una manera sana.

La alimentación es uno de los pilares fundamentales de la salud del individuo y más relevante aún si hablamos de los niños, ya que a través de ella reciben la energía y los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo. Tenemos que enseñar a niños y jóvenes que cuidar nuestro cuerpo es importante: es casi una obligación.

El período escolar es una etapa marcada por un gran desarrollo físico e intelectual, periodo de adquisición constante de capacidades y destrezas. Por tanto, es este momento el más oportuno para inculcar y cimentar unos correctos hábitos alimenticios y un estilo de vida saludable que van a definir en gran medida la salud actual del niño y la salud del adulto en el que se convertirá.

Además como adultos responsables y padres de familia, cuando cocinamos debemos inculcar a los niños y jóvenes la idea de que los alimentos no deben desperdiciarse.

  • Servir raciones con el tamaño adecuado, no comer con los ojos y ponernos más comida de la que vayamos a comer.
  • Almacenar y conservar los alimentos adecuadamente (en el refrigerador, congelador,…)
  • Planificar el menú semanal y evitar la improvisación.
  • Hacer una compra responsable: revisar la despensa y el frigorífico. Hacer una lista y comprar sólo lo necesario.
  • Tener cuenta el presupuesto para la compra semanal porque ¡tirar comida es tirar dinero!
  • Intentar comprar productos de temporada y consumir la comida por orden de entrada, la más antigua primero.
  • Si comemos en la oficina es mejor llevar nuestro propio recipiente reutilizable. ¡Nos ayudará a ahorrar dinero aprovechando los alimentos sobrantes!
  • Si comemos en el restaurante, podemos pedir al camarero que pongan las sobras en un envase para llevarnos a casa.
  • Depositar en la basura sólo los alimentos que sea imposible aprovechar.
  • Siempre podemos aprovechar las sobras con creatividad y atrevernos con nuevas recetas.

Algunos alimentos pueden acabar en la basura, a pesar de ser perfectamente comestibles. ¡No los tiremos! Con la fruta demasiado madura podemos preparar batidos o tartas, con las verduras un poco mustias, cremas o sopas, y los restos de muchas comidas sirven para la base de croquetas, que luego pueden congelarse.

Hasta las migajas son útiles: Podemos reutilizar el pan y la bollería para confeccionar nuevos platos: gazpacho, sopa de ajo, sopa castellana, sopa de cebolla, migas, pan rallado para rebozar, pan frito para añadirlo en cubitos a ensaladas, purés y sopas, exquisitas torrijas, picatostes cubiertos de azúcar o miel, puddings, tartas,… Así enseñamos a nuestra familia que hasta las cosas pequeñas, como las migajas de pan, son importantes.

Por Merche Crespo

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