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Fidel Castro y la religión

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

Fidel Castro y la religión. Finalizaba para los estadounidenses el Viernes Negro (Black Friday), y como corolario, Fidel Castro, el artífice de la única dictadura comunista que existe en Occidente desde hace más de medio siglo, propiamente frente a las narices del imperio, moría a los 90 años en La Habana. Dos años después de que su hermano y sucesor Raúl Castro, 85 años, y Barack Obama anunciaran el comienzo del deshielo entre Cuba y Estados Unidos para acabar con el último vestigio de la Guerra Fría, gracias a los buenos oficios del Papa Francisco. El gran exportador de revoluciones se había ido apagando desde que una grave enfermedad intestinal le obligó a ceder el poder a su hermano menor y número dos en todas sus aventuras, en el verano de 2006, inaugurando así una nueva casta dinástica familiar. En las últimas fotografías con líderes internacionales se le veía encorvado, con dificultades de movilidad y se decía que el otrora astuto político a ratos perdía la lucidez. Al grado de llegar a preguntar al también anciano Benedicto XVI, durante su visita a Cuba: “¿Y qué hace un Papa?”, a lo que Benedicto XVI reviró: “Por lo menos yo sigo trabajando”.

El régimen totalitario cubano, anclado en la recurrente rivalidad con EE.UU., después de ver desfilar a diez inquilinos en la Casa Blanca, ha dejado a la que fue una isla relativamente próspera al borde del colapso económico. Alrededor de dos millones de cubanos –en una isla de once millones– han abandonado el país durante estos 56 años. Mientras se le acusa de haber amasado una importante fortuna, depositada en bancos extranjeros. Acusado de creer en la santería, y las deidades afro. “Declarado” ateo militante, y excomulgado por el Papa Juan XXIII, el líder de la revolución se reunió con Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. San Juan Pablo II, quien logró que la Navidad se convirtiera en feriado, invitó a Castro en 1998: “Que Cuba se abra al mundo, y que el mundo se abra a Cuba”. Pero Cuba no se abrió al mundo, hasta que su régimen vio peligrar los subsidios de Venezuela y comenzó el deshielo con EE.UU.

Pese a la paradoja de que Cuba es el único país de América donde nunca ha sido asesinado un sacerdote, auténtica persecución religiosa anti cristiana, la instrumentada contra la Iglesia católica en la isla. Hay casos de creyentes que han pasado años en la cárcel solo por asistir a una procesión, la de la Virgen de la Caridad del cobre. Perseguidos a los que les fabricarían pruebas y les imputarían delitos que nunca existieron, mostrando que los comunistas son capaces de acusar y condenar a alguien por motivos religiosos. La persecución religiosa en Cuba se encuadra en un marco general de persecuciones que tuvieron lugar en todo el mundo a lo largo del siglo XX. En Cuba, la Iglesia ha llevado a cabo esa labor de la diplomacia vaticana conocida como ostpolitik, la política de la no confrontación con los países comunistas, considerada como inútil.

El caso de la Hermana Carmen, de propagandista del comunismo cubano y de Fidel Castro… a monja carmelita. Desde muy pequeña fue adoctrinada en la escuela, y a los 16 años ya creía firmemente en la Revolución; durante años traductora de ruso para el régimen cubano y convencida propagandista del comunismo en la isla, hoy religiosa carmelita en el convento de Alquería del Niño Perdido, en Castellón. Su familia saludó la revolución castrista desde sus inicios con esperanza, porque «aparentemente era benigna y justa, venía para ayudar a los pobres, pero eso tomó luego otro matiz», «poco a poco empecé a percibir la diferencia entre lo que decían los dirigentes y lo que hacían. Al mismo tiempo que pedían que el pueblo se sacrificara, ellos vivían muy bien e incluso se burlaban en privado de la situación de la gente». «Cuando Gorbachov vino a Cuba dijo que se había condenado al pueblo a vivir mal en nombre de un futuro que nunca llegaba». En 1995, Fidel Castro, permite a muchos salir. Carmen logró salir de Cuba con toda su familia, posteriormente, ingresa como monja carmelita. La distancia, le permite reflexionar sobre la falsedad del sistema castrista, y el por qué después de tantos años la mayoría de los cubanos no cree en nada».

En 1986, el teólogo de la liberación brasileño conocido como “Frei Betto”, publicó bajo el título de “Fidel y la Religión”, una entrevista reveladora de la posición ideológica del líder de la revolución frente a su experiencia religiosa, adormecida, pero nunca olvidada de su infancia. Entrevista fruto de 23 horas de grabaciones con un material inédito, histórico, confesiones que ningún periodista u otro intelectual lograron extraer al líder cubano. Los razonamientos allí expuestos, ayudan a entender enigmas en torno a la fe de Fidel Castro. Fidel admitía francamente la existencia de discriminaciones en la Revolución.

En 2015, durante su visita a Cuba, el Papa Francisco, al encontrar a Fidel Castro, le regaló libros y conferencias grabadas del sacerdote jesuita Armando Llorente que en 2007 “quiso absolver” a Fidel Castro, invitándolo a la conversión. Más de 60 años antes, había sido tutor de colegio del líder cubano. Ahora, solo queda orar por el fallecido líder cubano, y por la pronta llegada de la libertad plena al pueblo cubano, aquella apertura que San Juan Pablo II demandó en su momento.

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