Filadelfia (Viernes, 12-04-2019, Gaudium Press) Él es el Diácono Francesco Maria D’Amico, tiene 34 años de edad, es del Camino Neocatecumenal y como San Francisco, es originario de Asís, Italia. El próximo 18 de mayo será ordenado sacerdote en Filadelfia de manos de Mons. Charles Chaput, Arzobispo de Filadelfia.

Pero antes de ser llamado por Dios para la vida presbiteral, Francesco llevaba una vida libertina, inmersa en el alcohol, las drogas y las mujeres.

Es uno de los nuevo hijos del matrimonio de Eduardo y Stefania D’Amico. Su padre era presidente de la asociación de guías de turismo de Asís, y pese a ser una familia católica, sumergida en la ciudad de San Francisco y Santa Clara, no era muy practicante. Algo que con el tiempo llevó a Francesco Maria a alejarse poco a poco de la fe.

Un momento marcó su vida y la de su familia: el terremoto que afectó la ciudad de Asís en el año 1997. «Nuestra casa resultó gravemente dañada y vivimos en una casa rodante suministrada por el gobierno durante los próximos tres años. Fue muy difícil, especialmente porque mi padre no pudo trabajar porque el turismo se redujo», contó el diácono, quien es citado por CatholicPhilly.com, medio de comunicación de la Arquidiócesis de Filadelfia.

Con el paso de los años, Francesco se fue alejando de su familia, quería ganar dinero y ser popular, y como buen atleta, pensó que el fútbol podría ser el camino a todo lo que deseaba. Pero tal sueño se vio frustrado, ya que el día en que esperaba ser reclutado para un equipo juvenil de un club profesional italiano sufrió una fractura en la pierna que coartó su carrera como futbolista.

Ante tal infortunio, Francesco se reveló contra Dios y la Iglesia, y se refugió en una banda de rock, llevando una vida sumida en el alcohol, drogándose y con mujeres.

El Viaje a Tierra Santa que lo cambió todo

Pero, cuando tenía 21 años, su vida dio un giro y para bien; todo gracias a un amigo que lo invitó a Israel por un año. La invitación provino del Camino Neocatecumenal para alojarse en la Domus Galilaeae en el Monte de las Bienaventuranzas, que por entonces era la sede temporal de un grupo de sacerdotes de Filadelfia que se encontraban realizando un viaje a Tierra Santa.

Francesco cuenta que la experiencia en Israel fue para él vivir en carne propia la Palabra del hijo pródigo renaciendo a la fe católica.

«Fue una aventura de gracia tras gracia (…) fue más fuerte que mi pasado y probé el amor de Dios. Encontré a Dios a Cristo y a la Iglesia», comentó.

De ahí regresó a Italia, restauró la relación que tenía con su familia y personas que había ofendido comenzó vivir de lleno el itinerario del Camino Neocatecumenal, donde dio respuesta a Dios a la vida sacerdotal.

De ahí comenzó su formación presbiteral en Washington, formándose en la Universidad Católica de América; y luego, en el año 2013 en el recién autorizado Seminario Redemptoris Mater de la Arquidiócesis de Filadelfia, se trasladó a esta ciudad estadounidense.

El 18 de mayo de 2018 fue ordenado diácono y dentro de poco, sacerdote. Una vez sea ordenado presbítero seguirá siendo mimbro del Camino Neocatecumenal, pero sacerdote de la Arquidiócesis de Filadelfia bajo la jurisdicción del Arzobispo Chaput.

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