El vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Carlos Garfias Merlos, dio a conocer que el gobierno federal solicitó a la Iglesia el modelo de Centros de Escucha a víctimas de violencia para replicarlos con una orientación ciudadana.

En información difundida por el portal de Internet “Desde la fe”, se destaca que Garfias Merlos es uno de los principales impulsores de dichos centros, primero como obispo de Acapulco, Guerrero, y posteriormente en Morelia, Michoacán. Desde el punto de vista del prelado, resulta interesante que se plantee un modelo en coordinación con el gobierno, de parte de la Dirección de Asuntos Religiosos.

“Estamos en ese empeño y estamos empezando a crear un diseño de Centro de Escucha que pudiéramos decir no sea necesariamente católico (…) aunque lo que ofrece la Iglesia no es sólo para los católicos, sino para toda persona que sea víctima de violencia y quieran tener acceso al servicio”, expuso.

Aclaró que no se sabe si también vayan a aportar recursos, y señaló que ahorita lo que les están pidiendo es que puedan hacerlo más amplio, “con personas de otras religiones, con otras organizaciones e instituciones”, explicó en conferencia de prensa.

El obispo recordó que en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde ocurrió la explosión en un ducto de gasolina y que ocasionó, hasta el momento, más de un centenar de fallecidos, la diócesis de Tula coordina la creación de un primer centro para atender a los lesionados y a los familiares de las víctimas.

La Arquidiócesis de Morelia cuenta actualmente con 13 Centros de Escucha, en diversos municipios de Michoacán, mientras que las diócesis de Zamora, Tacámbaro, Lázaro Cárdenas y Apatzingán, han replicado este modelo.

En ellos se brinda ayuda espiritual, psicológica y legal a personas que han sufrido violencia, y también a sus familiares.

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