Indicaciones de Mons. Leopoldo con respecto al tema de Coronavirus.

Muy queridos Sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y hermanos laicos.

Tu eres nuestro Dios y salvador, y tenemos puesta en ti nuestra esperanza. Acuérdate Señor que son eternos tu amor, y tú ternura. Les saludo con mucho afecto.

A todos nos preocupa la situación que estamos viviendo ante la pandemia del Coronavirus; que ha herido a tantos hermanos nuestros en otros pueblos de la tierra, y ahora también amenaza a nuestra patria.

La organización mundial de la salud ha declarado esta pandemia una emergencia a nivel mundial.

Dios nuestro Señor fuente de salvación y de esperanza nos proteja, y nos permita salir sanos y salvos de esta prueba que permite.

Hasta el día de hoy en nuestra patria nos encontramos en la fase 1. En esta fase buscamos la contención de contagios, por la dolorosa experiencia de países hermanos hemos visto que lo más terrible de esta pandemia es la tremenda rapidez de contagio, que al afectar a muchísimas personas de una sola vez, hace imposible la buena atención de cada una en su enfermedad. Por ello es necesaria la colaboración de cada uno y de cada una, para contener el contagio y así proteger la salud de todos.

Muchas indicaciones nos han dado en relación a prevenir, contagiar a otras personas.
Dos cosas son también importantes en esta etapa.

• Permanecer en casa, si se han quedado sin realizar muchas acciones, muchos actos, es para tener la oportunidad de permanecer en casa.
Si permanecemos en casa habrá menos posibilidades de que el virus se transmita, al no cruzarnos en el camino con otras personas. Salgamos solo por necesidad y busquemos las rutas menos transitadas.

• Observar las normas de higiene que nos han indicado. Una de ellas, lavarnos más frecuentemente las manos.

Para fortalecernos en este empeño, para contener el contagio y proteger la salud de todos, la Conferencia del Episcopado Mexicano en coordinación con el subsecretario de Salud Pública, el día de ayer nos ha dado las siguientes indicaciones que pido sean observadas en nuestra arquidiócesis a partir del próximo Sábado 21 de Marzo, cuando todas las instituciones educativas ya habrán suspendido sus labores, y mientras dure la emergencia indicada por el gobierno federal y alertas internacionales, y en tanto nos sean dadas otras indicaciones por parte de la autoridad civil.

  • Suspender los encuentros para grupos numerosos como retiros, asambleas, congresos, jornadas y catequesis.
  • Suspender las celebraciones eucarísticas dominicales en los templos parroquiales, santuarios y capillas.

Mientras no se indique otra cosa por parte de nuestras autoridades, en las comunidades donde sea posible, celebrese la Eucaristía dominical al aire libre, cuidando la sana distancia recomendada de 1 metro y medio entre persona y persona, y las indicaciones que ya observamos, de darnos la paz con una inclinación de cabeza, y recibir la comunión en la mano; evitar el saludo de mano, tanto antes como después de misa.

  • En donde no sea posible tener una celebración dominical al aire libre, los Sacerdotes busquen transmitir en vivo la Eucaristía que celebran en privado, a través de las redes sociales, cámara o celular, para que los fieles puedan unirse espiritualmente a los misterios de la fé.

Durante el tiempo que dure esta emergencia, dispenso del precepto dominical a los fieles que juzguen que sea prudente es participar en la Eucaristía desde su casa.

Toda persona vulnerable por la edad, niño o anciano, o con algún padecimiento respiratorio, no dude en quedarse en casa.

  • La celebración de la misa entre semana.
    Mientras no se de otra indicación por parte de la autoridad civil, sea en sus horarios ordinarios, cuidando las recomendaciones antes puestas de sana distancia y no contacto físico.
  • La ceremonias de bodas, XV años, bautismos, si no es posible diferirlas, se realicen con un grupo no mayor de 50 personas, mientras la autoridad civil no de ninguna indicación en contrario. Para ello se motive a asistir solo los familiares más cercanos, lo mismo observerse en las ebsequias.
  • Pido a los sacerdotes sean muy cercanos a los feligreses, visitar y ungir a los enfermos, siempre protegiendo al enfermo y la propia salud, con el fin de no convertirnos en fuente de contagio.

Durante el día se exponga el santísimo sacramento en nuestros templos parroquiales, los sacerdotes procuremos estar ahí el mayor tiempo posible, orando por nuestro pueblo y a disposición de quién necesite ser escuchado.
Para el sacramento de la reconciliación, escuchar en el templo o al aire libre, observando la sana distancia recomendada.

  • Pido los párrocos con mucho afecto, ubicar a las personas aisladas y desprotegidas de sus comunidades, y de la medida de lo posible ayudar a quien lo necesite con comida, frijol, arroz, tortillas.
  • En caso de que un sacerdote presente síntomas de coronavirus, tenga la bondad de avisar al decano y al padre encargado del OCEAS
  • Pido a los misioneros que en estos días irían a las comunidades a predicar y a ayudar en las celebraciones de la semana santa, realicen la misión en favor de esas comunidades desde la oración en su casa con su familia. Pueden colaborar con el párroco durante la contingencia en la atención a los más pobres.
  • Ante la incertidumbre se suspende nuestra peregrinación anual a la basílica de nuestra señora de Guadalupe, programada para el 29 de abril. Se verá otra forma de expresar nuestro amor a nuestra Madre Santísima e implorar su cuidado maternal.

Un momento de prueba como este, puede convertirse en una preciosa ocasión para testimoniar y pedir al señor que aumente nuestro amor a las personas creyentes o no creyentes, que tienen miedo y angustia, que necesitan ser escuchadas y recibir una palabrade esperanza.
En la semana próxima, si Dios quiere, me reuniré con los vicarios episcopales y con los responsables de comisiones pastorales, para mirar como podemos en estas circunstancias hacer llegar al corazón de cada persona la buena nueva del amor de Dios nuestro padre.

Mantengamos atentos a las indicaciones que nos de nuestra autoridad civil, y acatemoslas con la certeza de que una medida preventiva ayuda al bien de todos.

Roguemos a nuestra madre santísima, la virgen María, nuestra señora de la soledad, patrona de nuestra arquidiócesis, interceda por todos los enfermos a causa de este virus en el mundo, y nos ayude a enfrentar juntos esta pandemia.

Con mi oración, y bendición, me despido de ustedes con mucho afecto.

El señor les bendiga.

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