Queridos amigos y lectores de Mar Adentro:

Les saludo a todos con mucho afecto y cariño en Dios, nuestro Padre: «La Paz esté con ustedes». Al conmemorar el día de todos los Santos y de nuestros fieles difuntos, espero que hayamos recordado con cariño a quienes se nos han adelantado en el camino al Cielo, y hagamos el propósito de buscar día a día la Santidad.

LA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL, FUENTE DE BENDICIÓN

Esta semana, con el favor de Dios, viviremos un tiempo de gracia muy especial para nuestra Arquidiócesis: la XXXVIII Asamblea Diocesana de Pastoral. Es una Asamblea Extraordinaria que hemos convocado con el fin de “revisar el marco operacional y trabajar el marco organizacional para concluir el proceso de elaboración del VI Plan Diocesano de Pastoral”. Ha sido un proceso largo, en algún momento parecía que no avanzaba, pero el Señor nos dio la gracia de escuchar su llamado a recorrer juntos el camino. Los Consejos de Pastoral, el permanente y el Diocesano y el de cada comunidad parroquial, fueron no solo un impulso revitalizador del proceso, sino los agentes a través de los cuales participaron todas las comunidades. El proceso mismo ha sido una bendición: el Espíritu Santo nos ha acercado, nos ha hecho caminar juntos, nos ha permitido evangelizarnos unos a otros. El Papa nos dice: “el objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos” (EG 31). Esto es una hermosa expresión de nuestro ser Iglesia en salida. Ahora miramos con grande esperanza la luz que culmina este proceso, nuestro VI Plan Diocesano de Pastoral. A todos expreso mi gratitud y mi alegría.

Tanto en la visión de la realidad, como en la iluminación doctrinal y en la perspectiva de futuro, una grande ayuda ha sido el Proyecto Global de Pastoral que, a petición del Papa Francisco, los obispos de México hemos elaborado. Este Proyecto ha sido elaborado teniendo ante los ojos dos fechas muy entrañables de nuestra fe: los 500 años de las apariciones de la Santísima virgen María de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, que se cumplen en 2031, y los 2000 años del Acontecimiento Central de nuestra Redención, que se cumplen en 2033. Por ello tiene como lema: “Hacia el Encuentro de Jesucristo Redentor, bajo la Mirada Amorosa de Santa María de Guadalupe”.

Hemos mirado la realidad con la mirada de discípulos misioneros del Señor Jesús. En la oración, en el diálogo, en la reflexión descubrimos que el Señor orienta nuestro caminar pastoral hacia este objetivo: “Fortalecer los procesos de evangelización integral, para formar verdaderos discípulos misioneros de Cristo, que respondan a los desafíos de nuestra realidad, siendo signos creíbles del Reino”. Para avanzar hacia ese objetivo hemos visto que debíamos atender ocho prioridades: el fortalecimiento de la parroquia, comunidad de comunidades; la construcción de una cultura de paz; el acompañamiento integral a las familias; la cercanía y acompañamiento integral a adolescentes y jóvenes; el acompañamiento a los pueblos originarios y afroamexicanos; el cuidado de la salud integral; el cuidado y protección de la creación; el cuidado y acompañamiento integral de la vocación sacerdotal.

Ya en semanas anteriores en esta sección de nuestro periódico diocesano hemos ido presentando las políticas y estrategias que desde la anterior asamblea se han ido elaborando para atender estas prioridades. Se han elaborado en diálogo con las comisiones diocesanas de pastoral y con las comunidades parroquiales y decanatos. Somos conscientes de que “una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía” (EG 33).

De esta manera hemos acogido en nuestra realidad tan nuestra, las seis opciones que el Proyecto Global de Pastoral del episcopado mexicano pone ante nuestros ojos: opción por una Iglesia que anuncia y construye la dignidad humana; opción por una Iglesia comprometida con la paz y las causas sociales; opción por una Iglesia Pueblo; opción por una Iglesia Misionera y Evangelizadora; opción por una Iglesia compasiva y testigo de la redención; opción por una Iglesia que comparte con los adolescentes y jóvenes, la tarea de hacer un país lleno de esperanza, alegría y vida plena.

En estos días de la Asamblea, que son de tanta esperanza para la vida de nuestras comunidades, contemos con la oración de todos. Pido a los párrocos se ore por esta intención en las Celebraciones Eucarísticas de este domingo y se tenga presente en las capillas de adoración perpetua del Santísimo Sacramento. Quienes estamos convocados para participar en la Asamblea ya nos hemos preparado para hacer nuestras aportaciones a partir de la reflexión en el material que nos fue enviado. Ahora preparemos nuestra persona para sintonizar con el Señor Jesús: reconciliémonos con Dios, abramos el corazón a contentarnos con quienes andamos enojados, vayamos ante el Santísimo y dejémonos mirar de Jesús un buen rato. Su mirada nos pacifica e ilumina.

El Espíritu Santo nos impulse con gran fuerza a ser esa Iglesia que “salga a ofrecer a todos la vida de Jesucristo… Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida” (EG 49). 

Con mi oración y bendición.

En Dios, nuestro Padre

+ Leopoldo González González

Arzobispo de Acapulco

Categorías: Uncategorized

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: