El Papa Francisco paseó en el papamóvil a ocho niños migrantes recién llegados a Italia desde Libia.

 

Es el último gesto del pontífice para mostrar su solidaridad con los solicitantes de asilo y con quienes viven en los márgenes de la sociedad.

 

El papa subió a los menores, procedentes de Siria, Nigeria y Congo, al vehículo al comienzo de su audiencia general semanal y recorrió la Plaza de San Pedro con ellos en el asiento trasero. Algunos saludaron con la mano, otros hicieron gestos con el pulgar hacia arriba antes de despedirse de Francisco con abrazos y una selfie.

 

Según el Vaticano, algunos de los migrantes llegaron a Italia en barco hace unos meses, mientras que otros lo hicieron el 29 de abril acompañados por sus familias a través de un corredor humanitario.

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