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Propósitos de año nuevo en el Año de la Misericordia

¿Acostumbras a hacer propósitos de año nuevo?

Probablemente sí, mucha gente los hace, al ver que tiene por delante doce meses sin estrenar, se llena de buenas intenciones, que incluyen realizar, ojalá, ahora sí, por fin, lo que dejó pendiente el año pasado (como hacer dieta, arreglar el closet y reparar algo que se descompuso), y también nuevos proyectos (como seguir haciendo dieta, no dejar que se desarregle el closet y tirar eso que se descompuso y que no se pudo reparar…).

Pero como creyentes no podemos conformarnos con hacer los mismos propósitos que los no creyentes; los nuestros deben estar inspirados y sostenidos por Dios.

 

Y ¿cómo se consigue eso? Con la ayuda de la Iglesia.

Ella, a la que guía el Espíritu Santo, nos guía a su vez a nosotros para conocer y cumplir la voluntad de Dios.

Y sabemos, por su medio, que ahora que comienza este año nuevo dentro del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, lo que Dios espera de nosotros es lo que nos ha pedido por medio de su vicario, el Papa Francisco: que seamos misericordiosos como el Padre es misericordioso.

Ése es el lema de este Año Santo, y si lo tomas en cuenta, tal vez puedas incluir en tu lista los siguientes propósitos:

 

  1. Proponte tomar diario al menos un cuarto de hora para leer y reflexionar la Palabra de Dios. Puedes comprar el misalito mensual y leer allí los textos bíblicos que se proclaman ese día en Misa.

 

  1. Proponte realizar una peregrinación, de preferencia con familiares y amigos, a alguno de los Santuarios, Basílicas, Catedrales o Templos en los que se ha abierto una Puerta Santa para poder obtener la indulgencia plenaria.

 

  1. Proponte hacer una cita con un buen confesor y realizar una buena confesión general.San Francisco de Sales la consideraba una práctica de gran provecho espiritual.

 

  1. Proponte perdonar a alguien a quien le has tenido rencor, tal vez por mucho tiempo.

 

Saca el resentimiento de tu corazón, y ábrete a la gracia y a la paz del perdón.

 

  1. Proponte conocer más acerca de tu fe, leer cada día el Catecismo, o algún libro católico de formación espiritual.

 

  1. Proponte compartir tu fe con alguien alejado o no creyente; compártele tus razones para creer en Dios, para tener tu esperanza en Él, para amar.

 

  1. Proponte visitar a alguien que está solo, enfermo, anciano.

 

Y si no puedes ir a verle, háblale por teléfono, lo importante es dedicarle tiempo, hacer lo que esté a tu alcance para mitigar su sufrimiento y soledad.

 

  1. Aparta un poco de lo que compras para comer y compártelo con alguna familia necesitada; ofrécete como voluntario para preparar o servir comida en algún albergue.

 

  1. Proponte realizar algún apostolado, ejercer a favor de otros, tus dones y talentos.Pregunta al párroco de tu iglesia en qué ministerio puedes participar o de qué manera le puedes ayudar en alguna labor a favor de la comunidad.

 

  1. Proponte no hablar mal de nadie, no comentar ni criticar los defectos de los demás.

 

  1. Proponte soportar con paciencia y buena voluntad a esos parientes, vecinos o personas difíciles con las que te toca convivir.

 

  1. Proponte algo que el Espíritu Santo te inspire y que te pueda ayudar a ser una persona misericordiosa, de aquí en adelante, no sólo en este año jubilar.

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