Que la Ascención del Señor Jesús a los cielos, los llene de esperanza y fortaleza.

Que la Ascención del Señor Jesús a los cielos, los llene de esperanza y fortaleza. En la celebración de la Santa Misa dominical, monseñor Leopoldo González, arzobispo de Acapulco, reflexionó sobre la Ascención de nuestro Señor Jesucristo.

Reflexionó preguntando: ¿Cómo es el vivir del Señor Resucitado? 

Dando tres características importantes a la luz del evangelio:

1. Jesus pasó de vivir en el tiempo a vivir a la eternidad. 

Un vivir en el tiempo es el que va desde la niñez hasta la tercera edad, tiempo en el que perdemos y adquirimos nuevas características. Vivir en la eternidad en cambio es plenitud que nunca pasa. 

Al participar de la resurrección del Señor, nuestro vivir no será en el tiempo sino en la eternidad, una vida en plenitud. 

2. Jesús resucitó a un modo de vivir no marcado por la muerte. Resucitó para nunca más volver a morir.

La resurrección de Jesús fue el paso de una vida mortal a una vida inmortal, no solo porque un día vamos a morir, sino porque toda nuestra vida está llena de mortificaciones físicas y emocionales.

El vivir de Jesús resucitado es un vivir libre de toda mortificación.

3. Al resucitar, nuestro Señor Jesucristo no estuvo limitado humanamente.

Cuando Jesús resucitó, su cuerpo no estuvo sujeto a las limitaciones corporales. Jesús resucitó en un cuerpo espiritual. Recordemos cuando Jesús resucitado se presentó a sus discípulos y les dijo que no era un fantasma y además comió con ellos.

Jesús se ha hecho nuestro eterno y seguro compañero de camino. 

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