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Desde muy temprano, fieles laicos se dieron cita en la parroquia de San Cristobal, en la colonia Progreso, para presenciar tan importante acontecimiento para nuestra iglesia, la recepción del palio arzobispal, de manos de Monseñor Franco Coppola.

El palio es una banda de lana blanca en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra. Es la insignia exclusiva de los arzobispos residenciales o metropolitanos. Es semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario. Es de tela blanca salpicada de cruces, que les envía el Papa como distintivo de su especial dignidad. El Palio es la banda de lana blanca que impone el Papa sobre los Obispos para destacar su calidad de legítimo sucesor de los Apóstoles y de jefe de la Diócesis de la cual es Pastor. Su entrega, otorga una gran responsabilidad y compromiso al pastor respecto de su rebaño.

A la ceremonia asistieron los presbíteros de Acapulco, los señores obispos Monseñor Salvador Rangel, obispo de Chilpancingo-Chilapa, Monseñor Carlos Garfias, arzobispo de Morelia, Monseñor Fanco Coppola, nuncio apostólico y por supuesto Monseñor Leopoldo González, arzobispo de Acapulco.

Comenzó la eucaristía con la procesión de entrada, una ceremonia que cautivo a los presentes, ya que Monseñor Leopoldo González realizó su profesión de fe y expresó:  “Acepto y acojo todo aquello y en cada una de sus partes que concierne a la doctrina de la fe y las costumbres expuestas por la iglesia de modo definitivo. Ademas, con religioso obsequio de   voluntad y entendimiento, me adhiero a las doctrinas expuestas por el sumo pontífice. Cumpliré santa y piadosamente, el ministerio que se me ha confiado y de tal manera trabajare para que con espíritu de pastor pueda confirmar a los fieles para que alcancen su propia perfección cristiana. Dios me ayude y estos santos evangelios que toco con mis manos”.

Después de esto, el señor nuncio colocó el palio arzobispal a monseñor Leopoldo, quién permanecía de rodillas en un reclinatorio con su vista hacia el altar.

La celebración continuó y después de leer el evangelio, Monseñor Coppola pronunció la homilía en la que destacó la importancia de poder hacer presente el reino de Dios, explicó que la misión de los obispos y sacerdotes es ir a buscar a sus ovejas. Explicó como surge en la iglesia la necesidad de que existan los diáconos, los obispos, arzobispos y sacerdotes.

Al terminar la eucaristía, monseñor Leopoldo González expresó unas palabras de agradecimiento a sus familiares presentes, a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, que lo acompañaron en la cereminia. Es importante decir que a la ceremonia asistieron el gobernador del Estado de Guerrero, Lic. Héctor Astudillo Flores, así como la alcaldesa electa Lic. Adela Román.

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