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Doble tradición

El 6 de enero existe la doble tradición del “Día del Reyes” y de la “Rosca de Reyes”, recordando así el día en que Jesús-Niño se manifestó a todos los pueblos representados en las personas de los “magos”, mejor conocidos por la tradición como los “Tres Reyes Magos”, quienes guiados por una estrella, salieron de sus respectivas patrias en busca del Señor. En este día, recordando la peregrinación de los Reyes Magos y el ofrecimiento de sus dones que hicieron al niño Jesús, también nuestros niños son visitados por los “Reyes” y reciben juguetes. Por la tarde o la noche, se reúne la familia a partir la “Rosa de Reyes”, en cuyo interior se oculta un niño de plástico, que nos recuerda que José y María tuvieron que “ocultar” al niño para librarlo de las intenciones homicidas de Herodes que quiso matarlo.

En familia

Sugerimos a las familias que, este 6 de enero, a la hora en que se reúnan para partir la “Rosca de Reyes” (de preferencia el sitio en el que se colocó el Nacimiento), realicen esta breve celebración, en la que es importante que se encuentren presentes los niños con los juguetes y regalos que han recibido.
La celebración se divide en cinco partes, para cada una de las cuales se sugiere la participación un miembro de la familia.

1. Introducción

Papá: Dios ha queridos manifestarse hoy a todos los pueblos a través de Jesús-niño que ha venido como luz a iluminar los corazones y a mostrarnos el camino de retorno al Padre. Por eso, llenos de confianza, invoquemos al Dios que ha querido habitar entre nosotros, diciendo: “En el nombre del Padre, el Hijo y del Espíritu Santo”. Amén.

2. Lectura del Evangelio

Mamá: Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ‘¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle…’ Se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. (Mt 1-2. 9-11). Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.

3. Reflexión

Papá: Jesús pone en movimiento a los hombres de fe, los hace “salir”, “caminar” y “buscar”, pues si bien es cierto que Dios nos busca primero, también es verdad que pone en nuestro corazón la nostalgia de buscarlo, pues nuestro corazón lo hizo para Él, y andará sin descanso hasta que lo encuentre. El nacimiento de Cristo nos debe poner también a nosotros en movimiento, debemos salir a buscar a Cristo en los pobres, los que sufren, los que son marginados y rechazados por nuestra sociedad, y al igual que los magos, ofrezcamos a Cristo -que sufre en ellos-, nuestros dones, es decir, nuestro amor, apoyo, ayuda material y nuestra cercanía, pues esta es la verdadera adoración que quiere el Señor.

4. Agradecimientos

Mamá: Demos gracias a Dios que, por desear estar cerca de nosotros, nos ha enviado a su Hijo y ha querido manifestarlo a los hombres de toda raza, pueblo y nación, diciendo: (R) “Manifiéstate, Señor, en nuestras vidas”.

Hijo (a): Te damos gracias Padre, porque al enviar a tu Hijo en la fragilidad de un niño te has hecho cercano a nosotros y nos has mostrado tu amor y tu ternura. R

Hijo (a): Te damos gracias, Padre, porque en Cristo, tu Hijo, has brindado tu salvación a todos los hombres. Haz que, reconociendo tu amor, vivamos como familia unidos a ti, llenos de alegría y gratitud. R

Hijo (a): Que el nacimiento de tu Hijo, que nos ha alegrado, nos ponga en movimiento a favor de los que sufren y son despreciados. R

Sugerimos que en este momento los niños hagan su acción de gracias por los juguetes y regalos que han recibido.

Papá: Llenos de confianza en el amor del Padre que se nos ha manifestado en su Hijo, dirijámonos a Él con la oración que Jesús, nuestro hermano, nos enseñó: “Padre nuestro que estás en el cielo…”.

5. Oración final

Mamá: Te damos gracias, Señor, por el amor que nos tienes y por la salvación que nos has dado por Jesucristo, tu Hijo amado, que vino a enseñarnos cuánto nos amas y te preocupas por nosotros; concédenos vivir en la alegría de tu salvación, sirviendo a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Papá: Que el Señor, que ha querido manifestarse, nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

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