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Su verdadero nombre era Agnes Gonxha Bojaxhiu y a la temprana edad de 18 años dejó su hogar para comenzar con su vida religiosa. Viajó a Irlanda donde, al ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, adoptó el alias por el que se le conocería en todo el mundo: hermana María Teresa. Durante los años siguientes se dedicó a la enseñanza en la India, pero el 10 de septiembre de 1946, durante un viaje a la ciudad de Darjeeling, su vida cambió repentinamente. Según sus propias palabras, en aquel momento recibió la “inspiración” o “llamada dentro de la llamada” y los meses siguientes experimentó varias revelaciones en las que el propio Jesús le pidió que fundase las Misioneras de la Caridad y que “irradiasen a las almas de su amor”.

Desde entonces, la hermana María Teresa comenzó el trabajo humanitario al que se dedicaría el resto de su vida. Lo que empezó de forma modesta, con la creación de un hogar para moribundos en Calcuta, pronto se convirtió en una oleada de centros sanitarios en distintas partes de la India. Su labor llegaría a extenderse a nivel internacional y, en los años setenta y ochenta, ampliaría sus esfuerzos a países comunistas, latinoamericanos y africanos.

Las Misioneras de la Caridad se habían convertido en una organización no gubernamental (ONG) presente en todo el mundo. En los años noventa ya operaban en 517 misiones en un centenar de países y varios estados reconocieron la gran labor de Teresa de Calcuta: en la India recibió el más alto galardón civil, el Bharat Ratna, premio que han recibido otras personalidades como Nelson Mandela. En Estados Unidos se le otorgó la Ciudadanía Honoraria y en Reino Unido, la Orden de Mérito. La lista de premios fue aumentando con los años hasta que, en 1979, se le otorgó el galardón más destacado: el Premio Nobel de la Paz “al trabajo emprendido en la lucha para superar la pobreza y angustia, lo cual constituye una amenaza para la paz”.

La salud de la Madre Teresa empezó a resentirse en los años ochenta. Pasó sus últimos meses con dolencias de todo tipo: neumonía, malaria, problemas cardíacos, etc. y finalmente murió el 5 de septiembre de 1997. A su funeral asistieron 12.000 personas y se celebró una misa en la que un leproso, un niño discapacitado y una mujer presidiaria llevaron el agua, el pan y el vino para celebrar la eucaristía.

Es una norma de la Iglesia que solo se puede empezar el proceso de beatificación cinco años después de la muerte del candidato. Sin embargo, el Papa Juan Pablo II se saltó el reglamento, lo que permitió que el 19 de octubre de 2003 fuese nombrada beata. El 4 de septiembre de 2016, el Papa Francisco I canonizó a la Madre Teresa en la plaza de San Pedro del Vaticano, ante más de 100.000 fieles y durante una ceremonia que quiso recordar la importante labor de Agnes Gonxha Bojaxhiu para con los más desfavorecidos.

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