El Obispo de Buenaventura (Colombia), Mons. Rubén Darío Jaramillo, salió al paso de las noticias que señalaban que haría un exorcismo desde un helicóptero a toda la ciudad portuaria y precisó que no se trata de eso, sino de una bendición para hacer frente al mal que azota al lugar.

“Los periodistas se han centrado en un helicóptero, yo estoy centrado en la bendición. Lo que quiero es bendecir la ciudad. La forma surgió inicialmente como helicóptero pero no tiene que ser así, a menos que nos lo presten. No hemos comprometido a nadie”, explicó el Prelado hace unos días en diálogo con Blu Radio sobre la bendición de esta ciudad ubicada en el departamento de Valle del Cauca, en el suroccidente de Colombia.

“Lo que quiero es bendecir a Buenaventura de muchas maneras. Lo importante no es el costo sino la bendición de una ciudad aprovechando la fiesta de San Buenaventura en julio. Podría subir a un edificio y hacerlo desde ahí”, indicó el Obispo, y señaló que aún no ha definido exactamente cómo hará la bendición.

Mons. Jaramillo señaló que “los que tenemos fe creemos que Dios es bueno y nos bendice. Dios, que en su bondad quiere derramar su misericordia, nos da a algunos la facultad y el poder para bendecir (…). Y yo he reflexionado en la necesidad de bendecir a toda la ciudad”.

El Obispo de Buenaventura recordó que “algunos Papas y santos han dicho que el principal triunfo del demonio es hacernos creer que no existe. No es el diablo con cachos y cola, sino el mal que hay en el mundo que se manifiesta a través de la muerte, la corrupción, el robo, la extorsión y todo lo que vemos constantemente”.

“Eso se alberga en el corazón de las personas. ¿Y quién puede sacar eso del corazón de las personas? Dios puede y también puede hacer que una persona que actúa mal cambie por un corazón que ame y respete a los demás”, afirmó.

El Obispo explicó que la bendición en la fiesta de San Buenaventura en julio será precedida por varios eventos en los barrios de la ciudad con la imagen del santo, “para que la gente ore y genere confianza. Vamos a llevar algunas ayudas para la gente pobre”.

En diálogo con la agencia vaticana Fides, el Obispo dijo que “hemos tenido 54 muertes violentas en lo que va del año, pero hay muchas personas que desaparecen. Y esto no se informa. El problema es que todavía no existe una cultura de denuncia porque hay miedo, tenemos una sociedad que teme informar”.

“La comunidad me pidió que anticipara las Misas del domingo a las 6:00 p.m. porque temen ser secuestrados o quedarse en la calle durante el toque de queda ilegal. Hay hombres con rifles que recorren por calles y barrios”, señaló.

El Prelado también denunció la existencia de las llamadas “casas de piques”, donde se tortura y asesina a personas secuestradas porque obstaculizan o no apoyan a las pandillas y al crimen organizado, algo que se creía desaparecido en 2015.

Otro hecho que ha enlutado a Buenaventura y a toda Colombia es el homicidio de la niña Diana Tatiana Rodríguez, de 11 años de edad, torturada y asesinada por su tío a comienzos de junio.

Luego del asesinato, miles de personas marcharon contra la violencia hacia niños y jóvenes.

Según cifras de Medicina Legal, entre enero y abril de 2019, 213 menores de edad han sido asesinados en el país y 7.142 niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de violencia sexual.

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