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El padre Hugo Alaniz contó cómo “celebran” la Natividad del Señor en Siria, tras la devastadora guerra civil y el paso de los extremistas del Estado Islámico. “En la iglesia Nuestra Señora de la Anunciación, que está al Este de Alepo, es la primera vez que celebramos la Navidad en siete años”, dijo el sacerdote argentino en declaraciones a Radio Corazón.

El padre Hugo Alaniz, quien permanece en Alepo, contó cómo “celebran” la Natividad del Señor en Siria, tras la devastadora guerra civil y el paso de los extremistas del Estado Islámico.

“La Navidad en Siria es muy distinta a cómo se vive en Argentina. Acá no hay todos esos preparativos tan típicos de nuestro país”, dijo el sacerdote argentino a Radio Corazón (FM 104.1 Mhz), de la arquidiócesis de Paraná.

“Hay mucha necesidad porque estamos viviendo en una etapa de post guerra. Muchos escaparon, y los que están viven en pobreza. La gente no tiene dinero para estar preparando comidas y esas cosas”, detalló.

El sacerdote precisó que, sin embargo, ésta fue una Navidad especial. “En la iglesia Nuestra Señora de la Anunciación, que está al Este de Alepo, es la primera vez que celebramos la Navidad en siete años”.

“Tenemos una serie de actividades especialmente para niños y jóvenes. Cuando hablamos de reconstrucción no sólo lo hacemos en términos físicos. Sino también de sanar las heridas que han quedado en el corazón de esta gente”, agregó.

Por esa razón, expresó: “Hicimos regalos que son muy simples pero que para ellos genera muchísimo. No es sólo lo del regalo sino de la posibilidad de crear un ambiente distinto en la Navidad”.

El padre Alaniz manifestó que hubo muchos cambios desde 2010. “Siria era un país muy pujante. No tenía deuda externa y la localidad Alepo era el pulmón económico. Había empresas, negocios, y muchísima actividad económica”.

Por otro lado explicó que la ayuda que da la Iglesia es fundamental. “Muchos reciben cajas con alimentos y asignaciones especiales. Un ingeniero promedio cobra 80 dólares mensuales y no le alcanza para nada. La Iglesia hace mucho para saciar esta necesidad”.

Finalmente expresó que “en medio de todo este panorama tan triste y desolador, hay mucha fuerza para creer que todavía se puede salir de adelante. Nos hemos entregado a la misión y por eso miramos hacia arriba pero sirviendo a nuestros hermanos”.

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